El Blog de Estudio3R...

Buenos Aires, como portal de venta

February 4, 2019

Para quienes vivimos en la ciudad de Buenos Aires, y/o formamos parte de ella diariamente, transportandonos, haciendo trámites, trabajando o haciendo cualquier actividad que compete a nuestra rutina nos hace olvidar a menudo de los detalles que hacen de la ciudad un lugar particular.

 

Sin recaer en cuestiones históricas, la ciudad está en constante renovación. Este tipo de cambios no precisamente representa un crecimiento a nivel urbano, sino una reformulación - de índole arquitectónica - de algunos barrios, incluyendo los más tradicionales. No es un fenómeno aleatorio ni propio de lo promulgado por el Código Urbanístico, sino que es de carácter global, en donde las ciudades más importantes aplican conceptos varios relacionados a lo urbanístico, que buscan en la teoría integrar los barrios, potenciar sus espacios, anticiparse a los riesgos, y comprometerse con la sustentabilidad; pero que en términos prácticos no es más que modernizar determinados sitios históricos, reestructurar zonas que por años estuvieron abandonadas o en estado de marginalidad. Esto no sólo alienta a proyectar estrategias que incentiven al desarrollo local, y nos beneficie como ciudadanos, sino también posicione a la ciudad dentro de los parámetros internacionales en donde se discuten políticas públicas relacionadas a la urbanización, globalización y cambio climático, y se expanda el turismo. Por lo tanto, Buenos Aires no sólo es un estímulo para el desarrollo urbanístico y turístico, sino también para el sector inmobiliario, ya que con este fenómeno de la globalización - sin dejar de pensar en una estandarización en todos los sentidos- no sólo nos encontramos con bares o cafés casi en cualquier esquina de la ciudad, emulando una estética o una impronta propia de Brooklyn, sino que eso genera un movimiento comercial importante que en consecuencia mediata aumenta el valor de la tierra. Parte del fenómeno comercial que conlleva a la bendita globalización está dado por el marketing, que se retroalimenta por el fogoneo constante de las redes sociales, sin ir más lejos, en la ​imagen. La imagen per se, lo es todo hoy por hoy, no sólo como estrategia de posicionamiento sino que es también un factor de incidencia para la venta, incluyendo al mundo inmobiliario. Parece una obviedad esto, pero la idea de vender una propiedad por medio de una imagen o mejor dicho, con una fotografía o un video era casi una utopía hace unos 15 años atrás, en donde la mejor - y casi única - forma de publicitar un inmueble era a través de avisos en diarios o revistas especializadas en el tema, siendo la imaginación la mejor herramienta para quien lo publicaba e incluso para el potencial comprador. Una buena fotografía del inmueble a vender o incluso alquilar, resaltando sus particularidades y sus generalidades es lo que atrae a un público que se ha modernizado a niveles vertiginosos que consume preferentemente a través de la imagen. Tomar a este paradigma cultural como estrategia comercial es lo que potenciaría el éxito en el ámbito inmobiliario. Pero aquí debemos sumar otra cuestión que influye en la comercialización de un inmueble, que no hay que dejar librado al azar: ​el entender la ciudad​.

 

El conjunto que compone a Buenos Aires como urbe, es diversa, heterogénea, pluricultural y cuya arquitectura patrimonial y moderna responde a una ciudad como ya hemos dicho, que está en constante cambio. Conocerla y entender a su entorno, más bien, en donde se localiza una posible propiedad a comercializar es como decimos los arquitectos y arquitectas, es saber contextualizarla, entablar un diálogo entre un elemento puntual - en este caso el inmueble- y lo que lo rodea (plazas, monumentos, puntos de interés, etc).  

 ¿Pero qué es ​entender a la ciudad​? Vamos con un ejemplo. Supongamos que queremos vender una propiedad en Recoleta, precisamente en Quintana y Av. Callao. Casi todos sabemos que es un barrio con matices peculiares no solo por el poder adquisitivo de sus habitantes, sino por sus sitios históricos y culturales que atraen a locales y extranjeros. Saber de la existencia de los puntos más emblemáticos como el Centro Cultural Recoleta con su interioridad dinámica que se enlaza con la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, que a su vez impresiona con el mítico Cementerio de la Recoleta; Plaza Francia que mira hacia el imponente Museo de Bellas Artes, el café La Biela y la lujosa Avenida Alvear, entre tantos, son representativas del barrio y de su propia identidad. No hay que olvidarnos en esta búsqueda por entender la ciudad, otras cualidades como el transporte, los comercios aledaños o los espacios verdes que ofrezca la zona. Ignorar estas particularidades, llevan a cometer errores como los de desconocer u olvidar que ciertas propiedades formen parte de edificios patrimoniales, estén próximos a ellos o pertenezcan a una zona de protección histórica. Omitir estas premisas no sea de vital importancia para algunos, comparado con lo esencial que pueda ser que el living de un departamento tenga un balcón con una buena vista. Pero curiosamente, quienes buscan un inmueble hoy en día, no solo buscan comodidad sino algún tipo de conexión con el barrio al que aspiran mudarse (una plaza o un parque de importancia, cercanía a un hito urbano, etc). No olvidemos que pertenecemos a una era donde la imagen no solo se representa con una buena fotografía, sino que condiciona los modos de vivir, siendo que no es lo mismo tener un depto en Palermo Hollywood que en Saavedra que podrá ser un bonito barrio por su tejido tradicional de casas bajas y la extensión del Parque Sarmiento, pero carece del atractivo marketinero que tiene Palermo - cualquiera sea su denominación-. Pero este barrio, así como otros tantos, tienen su movimiento comercial y su potencial en el ámbito inmobiliario, pero justamente si al desconocer o no fomentar sus sitios de importancia o sus cualidades zonales es donde pierde relevancia como parte del desarrollo urbano e identitario de la ciudad. En pocas palabras, el tener conocimiento de estos sitios de importancia no sólo compete a arquitectos y a urbanistas, precisamente quienes se dedican a la actividad inmobiliaria en algún punto deberían familiarizarse con todo aquello que compone al entorno de una vivienda… Entonces, por qué no darle importancia a lo que ocurre en la zona en la que uno va a comercializar un inmueble? Sintetizando, es aquí donde ponemos en juego a la imagen como parte influyente de una estrategia innovadora de promoción y difusión que no solo busca mejorar la performance de una publicación en Internet sino también comercializar exitosamente una propiedad que a su vez pueda potenciar su entorno, lo enriquezca, lo valorice y porque no permitan futuras inversiones y/o actividades que posicione positivamente a un barrio. Buenos Aires es una ciudad maravillosa, compleja, que al mirarla con otros ojos nos ofrece más allá de nuestra rutina otras variantes que desde lo arquitectónico y/o urbano nos permite destacar lo mejor que tiene para ofrecernos y lo mucho que puede explotarse a través de la ​fotografía comercial​.

 

 Fotografias de archivo 3R realizadas por Cecilia Molinaro.

 

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